Durante siglos, la filosofía y la ciencia occidental operaron bajo una premisa cómoda: los seres humanos éramos los únicos dueños de una vida interior. Los animales no humanos eran vistos como autómatas biológicos, máquinas complejas guiadas po …
Durante siglos, la filosofía y la ciencia occidental operaron bajo una premisa cómoda: los seres humanos éramos los únicos dueños de una vida interior. Los animales no humanos eran vistos como autómatas biológicos, máquinas complejas guiadas po …